Desde hace años, los profesionales
y las instituciones dedicadas al
juego y al juguete defienden
que jugar es una actividad fundamental para el desarrollo
de la infancia.
Diariamente gran número de educadores y padres sensibilizados
– de los que afortunadamente cada vez encontramos más – aportan
su grano de arena, para que el
juego sea reconocido como uno
de los factores que contribuyen positivamente en el desarrollo
biopsico- social de la persona.
Los métodos utilizados son muchos. Desde su aplicación como
herramienta para enseñar materias o favorecer la recuperación
de ciertas deficiencias, hasta la celebración de seminarios
entre padres, profesores, pedagogos y sicólogos en los que
el análisis del
juego y sus beneficios son los protagonistas.

Cuando
nos hacemos adultos, entendemos el
juego infantil como una
actividad natural de esta etapa sin tener que justificarla,
pero cuando crecemos necesitamos encontrar algún tipo de “beneficio
productivo” para jugar o para dejar que los demás jueguen.
Pero...