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Tan alto como el juego, en el azul de la experiencia.
(Tagore)

Los juguetes educativos y los
de movimiento, los más adecuados

El juego de la vida



juegos juguetes educativos didacticos


La tercera infancia se desarrolla entre la acción y la inquietud. A partir de los seis años, el niño/a se siente atraído por cualquier juguete que implique movimiento. En el terreno motriz ha alcanzado ya logros importantes, lo que convierte en campo abonado la aparición de una incipiente pasión hacia el deporte y el sentido de la competición, que tan útil le será cuando se enfrente a la vida adulta: juego de canicas, zancos, bolos, patines, bicicletas…

Los movimientos son cada vez más seguros y el control de su propio espacio es cada vez más preciso. Por ello, los juegos de construcción, de bricolaje, los experimentos y los juegos de habilidad adquieren, durante esta edad, la categoría de protagonistas. rotuladores, tizas y pasteles), el recorte (tijeras de puntas redondeadas y papeles de colores) y la pintura (brochas gordas, acuarelas y caballetes). Son útiles también el moldeado con plastilina, los mosaicos y los

En cualquier caso, nunca debemos olvidarnos que la finalidad intrínseca de todo juguete debe ser su valor lúdico. Los niños/as, por encima de todo, deben divertirse y disfrutar con ellos. Debemos partir de las necesidades y preferencias del niño o de la niña, y no de los gustos de los adultos. El juguete se regala, no se impone, ya que los niños juegan para divertirse y no para aprender.


Juguetes educativos

Simultáneamente surgirá en el pequeño la afición hacia los juegos sedentarios, que tanto contribuyen al desarrollo de la inteligencia, de la capacidad de relación y de la integración: parchís, dominó, oca, damas, cartas o lotería.




Los juguetes educativos se dividen en tres categorías diferentes:

* El juguete técnico, basado en imitaciones precisas de objetos pertenecientes al mundo de los adultos, proporciona al niño no sólo el placer de la posesión, sino la satisfacción adicional por el conocimiento profundo del juguete en sí mismo. La tentación de destruirlo, de desmontarlo y de rehacerlo de nuevo aparecerá casi instantáneamente, dando al niño la oportunidad de ejercitar su habilidad manual e intelectual. Dentro del grupo de juguetes técnicos destaca el modelismo. La habilidad adquirida con el ejercicio de estos juegos conducirá después al bricolaje, al que los adultos dan un contenido de utilidad y hasta de afición. El juguete técnico, basado en imitaciones precisas de objetos pertenecientes al mundo de los adultos, proporciona al niño no sólo el placer de la posesión, sino la satisfacción adicional por el conocimiento profundo del juguete en sí mismo. La tentación de destruirlo, de desmontarlo y de rehacerlo de nuevo aparecerá casi instantáneamente, dando al niño la oportunidad de ejercitar su habilidad manual e intelectual. Dentro del grupo de juguetes técnicos destaca el modelismo. La habilidad adquirida con el ejercicio de estos juegos conducirá después al bricolaje, al que los adultos dan un contenido de utilidad y hasta de afición.

* El juguete creativo estimula la capacidad expresiva del niño/a a través de diferentes técnicas: el dibujo (lápices, rotuladores, tizas y pasteles), el recorte (tijeras de puntas redondeadas y papeles de colores) y la pintura (brochas gordas, acuarelas y caballetes). Son útiles también el moldeado con plastilina, los mosaicos y los juegos desmontables.

* Los juegos de sociedad o de mesa garantizan la participación infantil y el desarrollo de diversas cualidades intelectuales: reflejos, estrategia, sentido de anticipación, cálculo, memoria, lógica y destreza mental. Los juegos de mesa no sólo entretienen y forman, sino que además inculcan en la persona el sentido del riesgo y el concepto de la responsabilidad en el cumplimiento de las reglas de comportamiento.

De oca a oca y tiro porque me toca


A edades tempranas, los niños/as sólo están capacitados, en general, para los juegos de mesa de carrera y persecución. La oca y el parchís son los más representativos y, con ellos, los niños aprenden a competir, unas veces de buen humor y otras con rabieta final incluida.

Sin embargo, este tipo de juegos enseña más cosas de lo que pudiera parecer en un principio. Por ejemplo, que es más importante confiar en uno mismo y en las propias fuerzas que no esperar a las meteduras de pata de los demás. Otra enseñanza que inculcan es la adopción de un cierto sentido de la competitividad el cual, siempre en el contexto de unas reglas y respetando los derechos y los límites de cada uno, puede ser muy útil a la hora de configurar la futura personalidad del niño/a.

 

Corre, corre, que te pillo…

A
l inicio de este capítulo comentábamos los grandes logros que el niño/a ya ha conseguido en el terreno motriz en la llamada tercera infancia. Por ello, los juegos de movimiento se convierten ahora, junto con los educativos, en las actividades más importantes del desarrollo tanto físico como psíquico del niño.

Los juegos de movimiento se distribuyen en dos grandes grupos: los deportivos y los practicados con vehículos. Entre los primeros se puede incluir todo tipo de actividades que requieren una prestación física, individual y colectiva, con reglas o sin ellas: atletismo, fútbol, baloncesto, tenis o, simplemente, el salto y la carrera. En el segundo grupo aparecen el ciclismo, el patinaje y el automovilismo.

Existe una enorme variedad de modelos de bicicletas, triciclos y patinetes, pensados para los más pequeños de la casa o con todas las prestaciones inimaginables para el hermano mayor. A los niños y niñas de edades intermedias –entre los cinco y los diez años– es recomendable ofrecerles bicicletas de paseo o trial. Las de paseo tienen ruedas muy anchas, para que guarden mejor el equilibrio, y suelen venir acompañadas de una cesta delantera para la merienda o el juguete preferido. Por su parte, las bicicletas de trial requieren unas ruedas muy resistentes para que el niño pueda pasar por encima del barro y las piedras a su gusto y sin peligro de caerse.

Los patines son otro juguete universal con el que todos nos hemos entretenido en un momento u otro en nuestras vidas. El patinaje es todo un arte que muchas veces permanece a través del tiempo desde un punto de vista no profesional, incluso bastante después de haber abandonado la niñez.

En cualquier caso, no debemos olvidarnos, ni mucho menos, de los reyes de los juguetes de movimiento: las motos y los coches. Aunque tradicionalmente son juguetes que se regalan sólo a los niños, no es difícil darse cuenta de cómo las niñas piden repetidamente a sus hermanos que les dejen montar en ese coche tan chachi.


Y es que los juguetes de movimiento, sean del género que sean, contribuyen a perfeccionar la motricidad tanto de las niñas como de los niños. Naturalmente, los juegos anteriormente mencionados no son los únicos que desempeñan este papel. Los columpios, los bolos, los juguetes de puntería, las piezas de encaje, los juegos de atornillar y las construcciones, contribuyen también a fomentar el desarrollo armonioso de la habilidad motriz de las manos y el cuerpo en general



Juguetes educativos


Simultáneamente surgirá en el pequeño la afición hacia los juegos sedentarios, que tanto contribuyen al desarrollo de la inteligencia, de la capacidad de relación y de la integración: parchís, dominó, oca, damas, cartas o lotería.



¿Jugar solo? No, gracias


A partir de los cinco o seis años de edad aproximadamente, el niño/a comienza a interesarse más por el juego en compañía. Es en este momento cuando hay que ofrecerle juegos y actividades que pueda disfrutar con otros niños.


La siguiente es una breve clasificación de juguetes que contribuyen al desarrollo social del pequeño:


Juguetes que favorecen la acción y la respuesta.


Son los primeros juegos que desarrollan contactos sociales. Lanzando una pelota al compañero, el niño toma contacto con él, aprende a cooperar y a formar parte de un grupo. Entre éstos pueden citarse la pelota, los juegos de raqueta y los juegos de habilidad con dos o más participantes.


Juegos que favorecen la necesidad de comunicación.


La comunicación es el intercambio de palabras, de ideas, de gestos con los demás. El niño intenta expresarse, pero también comprender al otro. Es decir, escucha y responde. El teléfono, el interfono, el magnetófono, el radioteléfono, la imprenta, la máquina de escribir, los títeres o el teatro, conforman algunos de los juguetes que pueden incluirse en esta categoría. Bajo esta premisa, habría que insistir en que una de las necesidades más importantes del niño/a es la de jugar con otros niños y, también, con sus padres. Un reciente estudio patrocinado por la Feria Internacional del Juguete (FEJU) pone de manifiesto la creciente soledad que sienten los niños/as de los noventa. Según éste, el criterio que más valoran los pequeños (un 45,8%) a la hora de elegir un juguete es que «sirva para jugar con otros niños/as».


Juguetes que suponen la aplicación de reglas.

La competición es, a esta edad, uno de los motores de la actividad infantil. Es una búsqueda del éxito y de la reafirmación personal ante los demás. En esta categoría se pueden citar los juegos de fuerza y de habilidad: bolos, cuerdas para saltar, flechas, dardos, billar, juegos de astucia y de azar, juegos de sociedad simples y fáciles (oca, lotería, parchís, etc.).

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