Las
capacidades intelectuales, psíquicas, emocionales y motoras del
niño/a se desarrollan de forma más eficaz a través del juego y de
los instrumentos necesarios para ponerlo en práctica, es decir,
los juguetes. Jean Château, uno de los mejores analistas del juego
infantil, resume esta idea en una única pero esclarecedora e inquietante
frase: «Un niño que no sabe jugar es un pequeño viejo y será un
adulto que no sabrá pensar».
El
juego propiamente dicho, sin connotaciones didácticas o educativas,
es necesario y beneficioso por sí mismo: hay que tener en cuenta
que el niño/a no juega con la intención de prepararse para afrontar
el futuro, sino que éste es el efecto directo que supone el juego.
De esta forma, por ejemplo, a partir de los juegos con reglas el
niño aprende a desarrollar su voluntad y su sentido cívico en la
aceptación de una serie de derechos y obligaciones.
Así,
los padres y educadores deben procurar que la actividad lúdica desarrolle
todas las facetas del niño de forma satisfactoria en las distintas
fases de crecimiento.
La
influencia materna y paterna en los primeros años de la niñez
es fundamental, independientemente de los condicionantes culturales
y sociales. Por ello, la elección de los juguetes adecuados para
cada niño/a y en el momento propicio por parte de los progenitores
y demás adultos allegados al pequeño cobra especial importancia
en estas fechas. Sin embargo, no debemos exagerar nuestra preocupación
innecesariamente: conocer al niño y aplicar el sentido común son
las bases para llegar al juguete más adecuado.
He
aquí una serie de conclusiones las cuales, sin ser exhaustivas,
proporcionan una útil fuente de consejos que pueden ser eficaces
a la hora de comprar los juguetes que con tanta ilusión reciben
los más pequeños de la casa:
*- Para tener éxito, un juguete debe estar cercano al mundo
inmediato del niño o de la niña y a su forma de imaginación.
En definitiva, la actividad que proponga el juego debe ser
atractiva y lúdica para el niño, ya que éstos juegan para
divertirse y no para aprender;
*- A la hora de comprar un juguete hay que tener en cuenta
los gustos y preferencias del pequeño/a;
*- Para conseguir una buena adecuación del juguete a la edad
y características del niño/a es necesario conocerle bien.
Por ello, es imprescindible que los padres dediquen tiempo
a jugar con sus hijos/as;
*- Es conveniente regalar juguetes que desarrollen aspectos
concretos de la personalidad del niño/a, pero también algunos
que complementen sus tendencias más acusadas y se adapten
claramente a la psicología particular de cada niño/a;
*- La mejor garantía de seguridad es que el juguete esté fabricado
en algún país de la Unión Europea o de marca suficientemente
conocida ya que, por desgracia, algunos juguetes importados
utilizan la marca CE a pesar de que no cumplen la normativa
vigente de seguridad;
*- Cuando se elige el juguete adecuado a la edad del niño/a
se facilita su correcto uso, con lo que ello comporta de seguridad
física;
*- Las indicaciones, instrucciones, etc., deben figurar en
español o en una lengua co-oficial;
*- Cuando se compran juguetes móviles con ruedas deben adquirirse
también los complementos deportivos que hacen seguro su uso;
*- Al comprar un juguete hay que atender a su diseño, forma
y color, ya que todo ello favorece la motivación del niño/a;
*- Ante una opción de compra de un juguete, los adultos deben
saber que los más apreciados por los pequeños son aquéllos
que les sirven para jugar con otros niños/as;
*- El mejor juguete no es el más caro, si no el que mejor
se adapta a la personalidad, a la edad y a la madurez del
niño/a;
*- Las ludotecas o centros de tiempo libre para la infancia
están pensadas para favorecer el uso del juguete como un medio
eficaz y permanente de placer y a incrementar y mejorar la
comunicación y convivencia entre los niños/as;
*- La mayor parte de los niños/as españoles muestran una clara
preferencia por compartir sus juegos y juguetes con los padres
y demás miembros de la familia.